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"Ideario Educativo Congregacional"

Proyecto Educativo Congregacional (P.E.C.)
“Hijas de la Misericordia de la T. O. R. de San Francisco
"

Ideario Educativo



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



"Ideario Educativo Congregacional"

HIJAS DE LA MISERICORDIA DE LA T.O.R. DE SAN FRANCISCO

1.- IDENTIDAD CATOLICA DE LA ESCUELA


El centro de la escuela católica es Cristo y su Proyecto educativo se define por su referencia explícita al Evangelio.

La misión educadora de la Iglesia se fundamenta en el mandato de Cristo: “Vayan y enseñen “. La Iglesia, de acuerdo al derecho reconocido, establece y dirige escuelas para la formación integral de la persona y para ayudarla a lograr la plenitud de la vida cristiana (cfr. DC 800 y GE 8).
La Iglesia reconoce a la escuela católica como un medio privilegiado para la formación integral del hombre, porque es un centro donde se elabora y transmite una concepción específica del mundo, del hombre y de la historia. Es tarea principal de la escuela católica realizar la síntesis entre fe, cultura y vida y formar personalidades fuertes y coherentes con las exigencias del propio bautismo (cfr. DR 44 y EC 8).

La Iglesia busca llegar con su acción evangelizadora no sólo al individuo, sino también a la cultura del pueblo, alcanzando y transformando con la fuerza del Evangelio, los criterios, los juicios, los valores, las líneas del pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación (P. 394).

2.- INTENCIÓN DE LA CONGREGACIÓN

2.1. IDEOLOGÍA Y ESPÍRITU INSTITUCIONAL

Nuestra familia religiosa, Hijas de la Misericordia de la T.O.R. de San Francisco, fue fundada en la Iglesia por la Madre María de Jesús Crucificado Petkovic en el año 1920, en Blato, Korcula, Croacia, como respuesta imperiosa a las necesidades causadas por la Primera Guerra Mundial: “... dedicamos nuestra vida a la formación y educación de los niños y jóvenes, especialmente de los huérfanos y de los pobres, dando importancia a la catequesis, al cuidado de los enfermos, de los ancianos y de los que sufren y a las actividades apostólicas en las parroquias y en las misiones“ (Const. Nº 6).

La Madre Fundadora nos decía: “...vayan hijas mías por todo el mundo, con la cruz, con el Evangelio y con las Santas Constituciones y promuevan el reinado de amor de Jesucristo “ (M.F.E. 26-12-50).

Deseaba que nuestros colegios fueran verdaderos centros misioneros de salvación de las almas, de virtudes y vida cristiana; escuelas de formación para la vida. Nos exhortaba a pensar, obrar y amar como padres, madres y maestras (cfr. M.F. 1-10-40)
Nuestras Constituciones consideran a las escuelas como uno de los medios más excelente para desarrollar nuestro apostolado. A través de los alumnos llegamos a sus familias. (Cfr. Const. 119).

2.2 CONCEPCIÓN ANTROPOLÓGICA DEL HOMBRE: INTEGRAL Y LIBRE

Consideramos al hombre, según la antropología cristiana, como una persona humana desde el momento de su concepción, hijo de Dios, hecho a imagen y semejanza del Creador; libre e igual en dignidad como una unidad biosicosocial y espiritual, abierto a la trascendencia en sus diversas dimensiones: culturales, sociales, históricas y religiosas. Ser único e irrepetible, capaz de buscar y conocer la verdad y el bien; de amar y obrar libremente. Un ser moral dueño de sus actos y artífice de su destino, llamado a elegir un proyecto de vida en conformidad con su propio ser, en relación con la creación, con las cosas, con los demás hombres y con Dios (cfr. D.H.C.13, y 6 C.E.C.).

Educamos al hombre según la Ley de Dios, dándole a conocer su voluntad, ayudándole a descubrir su dignidad como persona humana, orientándolo en la moral cristiana y preparándolo para la vida (cfr. M.F. 1-10-40).

Reconocemos el derecho inalienable de toda persona humana de cualquier raza, condición y edad a una educación que responda al propio fin, carácter y sexo, de acuerdo con su cultura y tradiciones patrias (cfr. G.E. 1).

“... la educación consiste, en efecto, en que el hombre llegue a ser cada vez mejor persona, que pueda ser más y no sólo que pueda tener más“ (J.P.II en la UNESCO).

3.- CONTENIDOS Y CARACTERÍSTICAS DE NUESTRA EDUCACIÓN

“ Los niños y jóvenes son la esperanza de la sociedad y de la Iglesia “ (M.F.E. 13-11-60), por eso les ofrecemos los siguientes valores y virtudes para su vivencia:

EL AMOR que proviene de Dios y abrasa a toda la persona. Es necesario guiar a los jóvenes hacia este ideal y darles ejemplos concretos de este amor.



EL AMOR Y LA MISERICORDIA indispensables para plasmar las relaciones mutuas entre los hombres y son los elementos básicos de nuestra pedagogía.
Imitando a Cristo, acogemos a los niños y jóvenes, haciendo de nuestra misericordia un reflejo del amor del Padre y del Hijo. Su descubrimiento y conquista se realizan en forma gradual y progresiva, que es un aporte fundamental de nuestra labor educativa a la sociedad como miembros de la Iglesia.

CONFIANZA FILIAL EN DIOS que es el Padre que nos cuida. Educamos a los niños y jóvenes para que busquen apoyo en la bondad y ternura de Dios en todas las dificultades de la vida.

LA RESPONSABILIDAD característica de una persona bien formada y madura, porque la persona debe ser responsable de sus palabras, comportamientos y trabajos. (Cfr. M.F.E. 31-12-38).

LA SERENIDAD considerada por la Madre Fundadora como un valor moral fundamental, advirtiendo que debe ir acompañada de respeto y gentileza (cfr. M.F.E. 31-12-38; 23-06-40).

ESPÍRITU DE SACRIFICIO cultivando esta virtud en los corazones de los educandos, enseñándoles que sin sacrificio no lograrán éxito ni en la vida ni en el trabajo.

EL AMOR A LA PAZ Y AL OPTIMISMO que son signos de nuestra alegría por ser hijos de Dios, amados por Él, por estar nuestras vidas en sus manos. Es nuestro ideal irradiar la paz del alma que goza con la creación.

EL ESPÍRITU FRANCISCANO, marco referencial de nuestra labor educativa y que parte del profundo respeto que tiene por la persona, “semilla del Verbo”, lo cual favorece las relaciones interpersonales en el ámbito educativo.

Desarrollamos una pedagogía activa, moderna y en permanente contacto con la actividad científica, tecnológica, cultural y eclesial de nuestro tiempo. Fomentamos la iniciativa, la creatividad y la búsqueda constante de la autoformación y del actuar social, sin olvidar que el objetivo principal de toda nuestra educación es la evangelización para facilitar el encuentro del hombre con su Redentor “ (D. 90).

3.1 EDUCACIÓN INTEGRAL AL SERVICIO DEL ALUMNO

El objetivo de nuestro apostolado es la formación integral de la persona “para que llegue a ser un miembro útil y esperanza de la sociedad y de la Iglesia“ (Direct. Nº 84).

Brindamos una educación integral y personalizante, ayudando a los educandos a darse cuenta de los talentos recibidos, los que deben desarrollarse, no sólo para su realización propia, sino también para el bien de la comunidad humana, por amor a Dios (cfr. M.F.E. 11-11-48, DREC. 760).


Anhelamos formar niños y jóvenes capaces de realizar la síntesis entre fe, cultura y vida, evidenciando su opción por la vida con criterios y comportamientos coherentes. “Estimulamos a los alumnos a superar el individualismo y a descubrir, a la luz de la fe, que están llamados a vivir una vocación específica en un contexto de solidaridad con los demás hombres”(E.C. 45)

Favorecemos el desarrollo armonioso y progresivo del alumno, de todas sus facultades físicas, intelectuales, religiosas y morales, de modo que logre una personalidad madura con criterios propios, capaz de tomar decisiones libres y firmes, y asumir responsabilidades en la orientación de su propia vida y en la conquista de la verdadera libertad (cfr. E.C. 35).

Con nuestra propuesta educativa ayudamos a los alumnos a profundizar el mensaje de la salvación y a adherirse personal y libremente a Cristo, amor crucificado y misericordioso.

4.- ESTILO Y FUNCIONAMIENTO DE NUESTRA ESCUELA

En nuestro proyecto educativo, Cristo es la cabeza y el fundamento, imagen de la misericordia del Padre, por lo tanto los valores evangélicos se convierten en norma de vida para todos los integrantes de la Comunidad Educativa.

Proponemos la vivencia del Evangelio con simplicidad y alegría de corazón, nutriéndonos de la Palabra de Dios, los Sacramentos y la vida litúrgica para experimentar así, de manera singular, la misericordia del Padre.




Fomentamos una actitud de misericordia que impregne e impulse la formación de una conciencia sensible a los requerimientos del prójimo, alentando actitudes de perdón, reconciliación y aceptación de la fragilidad humana.

Cultivamos en nuestra Comunidad Educativa la vivencia de los valores y virtudes que nos presentan San Francisco de Asís y nuestra Madre Fundadora, María de Jesús Crucificado Petkovic: docilidad a la Palabra de Dios, afabilidad, honestidad, alegría, sencillez, espíritu ecológico, sentido de minoridad, buen uso del tiempo y de los bienes materiales, laboriosidad, puntualidad, promoción y defensa de la vida, la paz y la justicia, siendo así fieles a la Iglesia y a nuestro carisma congregacional.

Hacemos de nuestras escuelas centros de irradiación misionera, en donde todos asumen el compromiso de ser constructores del Reino, de acuerdo a su vocación específica.

5.- DIMENSIONES

5.1 SOCIAL


En una sociedad que pone su acento en el tener, en el poder, en el consumismo y en el individualismo, las “Hijas de la Misericordia” ofrecemos una educación que favorece la misión evangelizadora de la Iglesia, haciendo realidad el deseo de nuestra Madre Fundadora la que nos enseña a no hacer excepción de personas, a no mirar si aquellos a quienes hacemos el bien son buenos o malos, jóvenes o ancianos; basta que sean necesitados para que les prestemos ayuda (cfr. M.F. 5-07-47).



Con una visión de fraternidad cristiana, enfatizamos la apertura progresiva hacia sí mismo y hacia los otros; educamos la relación interpersonal con sentido de justicia, de respeto por la opinión ajena; nos disponemos al diálogo a la manera de San Francisco, hermano de todos, servidor, afable, solidario, abierto al cambio y a la liberación cristiana que lleva a la comunión filial con el Padre y a la comunión fraterna con todos los hombres.

Estimulamos el intercambio cultural con otras entidades educativas y demás instancias culturales.
Cultivamos la valoración de la familia como célula fundamental de la sociedad preparando a sus componentes para una seria, reflexiva, valiente y decidida difusión y defensa de los derechos humanos y de la dignidad de la persona, imagen de Dios.

5.2. RELIGIOSA

Nuestra escuela es “confesional”, es decir, confiesa su fe cristiana católica en todos sus postulados y acciones, como mensajera de la salvación y como misionera permanente en el sentido eclesial de la nueva evangelización.

El ideal cristiano de la salvación integral de la persona a imagen de Cristo resucitado, se orienta al apostolado, según el carácter específico de nuestra Congregación de “Hijas de la Misericordia”: mostrar al mundo el amor misericordioso del Padre, comprender la fragilidad humana, comunicar la esperanza, creer en el perdón reconciliador, reconstruir al hombre y al mundo en la alegría de la gracia y el esfuerzo humano, mancomunados en la pobreza liberadora de Francisco de Asís, como camino de excelencia para la unión con Cristo, Señor del universo.

Nuestros objetivos educacionales incluyen su vinculación expresa con el Reino de Dios en cualquier aspecto de la vida educativa.

En nuestra acción educativa la formación religiosa no sólo se especifica como “enseñanza” sino como estilo de vida. Por eso la indispensable integración fe y cultura constituye un objetivo permanente que debe hacerse explícito en los congresos juveniles, encuentros científicos, exposiciones, actividades artísticas y publicaciones, en un sostenido empeño por “evangelizar” la cultura.

Nuestra educación es esencialmente profética y por lo tanto interpreta la cultura según el plan de Dios; anunciando a Cristo en todas las manifestaciones del espíritu humano y denunciando los excesos y desviaciones de la ciencia, que deterioran la dignidad del hombre y la sacralidad del universo.

Participa, además, en las actividades misioneras de la Iglesia en unión con la parroquia, con sus pastores y conscientes de pertenecer al pueblo de Dios. Estimula la formación de grupos juveniles y apostólicos para que vivan el espíritu cristiano y carismático de la misericordia, empeñándose en testimoniar con nuevo ardor los valores Francis petkovianos del amor generoso, la fraternidad, la paz, la alegría y la esperanza cristiana.

Fomentamos en la comunidad educativa una verdadera devoción a la Santísima Virgen María porque ella constituye el “gran signo, del rostro maternal y misericordioso de la cercanía del Padre y de su Hijo Jesús, con quienes nos invita a entrar en comunión” (P. 282).

5.3. EDUCATIVA

Reconocemos el derecho y la responsabilidad de los padres, como los primeros y principales educadores de sus hijos. (cfr. G.E. 3)

El colegio es el ambiente privilegiado para la formación de los educandos con el fin de arraigar el Evangelio en la conciencia y vida de los niños y jóvenes, convirtiendo así los principios evangélicos en normas educativas; por eso brinda estos objetivos:

Una educación integral que esté al alcance de todas las personas que conforman nuestra comunidad educativa. - Una formación que redunde en el desarrollo armónico y crecimiento de todas las potencialidades humanas: intelectuales, volitivas, estéticas, morales y trascendentes.

Una orientación estimuladora que haga de cada persona protagonista de su propia educación y de un proyecto de vida significativo. Cada miembro de la comunidad educativa se siente artífice del proyecto educativo institucional.

Una educación que permita tener normas morales claras en torno al amor, la sexualidad y la vida.

Una educación con sentido valórico humano-cristiano y una formación académica en un ámbito libre y creativo donde se cultive el sentido crítico que sabe discernir valores y antivalores y que llega a transformar positivamente la herencia cultural.

Una educación sustentada en la persona, que sea capaz de usar como medios la ciencia, el arte y la filosofía para tratar de llegar a la verdad.

La escuela se convierte en una consecuencia y explicitación de los valores compartidos por la comunidad, encaminados en la acción educativa, vividos en el testimonio de las personas y expresados en los contenidos de la enseñanza.

6.- PERFILES

6.1. COMUNIDAD EDUCATIVA


De la escuela - comunidad forman parte todos los que están comprometidos directamente con ella: comunidad religiosa, directivos, docentes, no docentes, padres (tutores, apoderados), alumnos y ex - alumnos. Todos son copartícipes y responsables como verdaderos protagonistas, y sujetos activos del proceso educativo (D.R.E.C. 32).



En nuestras comunidades educativas encarnamos, con el sello propio de nuestro carisma, los valores evangélicos vividos por Francisco de Asís y nuestra Madre María de Jesús Crucificado Petkovic, haciendo de la misericordia y la fraternidad instrumentos indispensables para plasmar las relaciones mutuas entre los distintos estamentos (cfr. D.M. 14) y para lograr la comunión y participación de todos.

El testimonio de fraternidad, coherencia y unidad de criterios entre comunidad religiosa, directivos y docentes, despertará en los alumnos seguridad y positivas condiciones en su proceso de formación integral (D.R.E.C. 40).

Nuestras comunidades educativas hacen suyo el compromiso de promover la dignidad de las personas, de las comunidades y culturas y el respeto por la naturaleza. Se propone vivir el Evangelio con simplicidad y alegría de corazón, nutriéndose de la Palabra de Dios, los Sacramentos y la vida litúrgica para experimentar así la misericordia del Padre en un clima de amistad sincera, favoreciendo el diálogo, la libertad, la responsabilidad, la justicia y la solidaridad.

6.2. COMUNIDAD RELIGIOSA


Es ante todo una comunidad de fe, de oración, que vive en permanente acogida del don de Dios, experimentando de manera singular la ternura y misericordia del Padre, hecha imagen en Cristo crucificado y resucitado.

Es consciente de su misión a la que es llamada, desde su condición de “consagrada”, para el servicio de la educación. Es la animadora y la fuerza que sostiene toda la acción educativa.

Promueve y garantiza la identidad Institucional expresada en el Proyecto Educativo.

Es llamada a ser testimonio de fraternidad teniendo la misericordia como estilo de vida. Ello caracteriza sus relaciones interpersonales, fruto de una constante conversión, de actitudes de perdón, de minoridad y afable cordialidad, propicia así la unidad, la paz, el espíritu de familia, el diálogo y el compromiso por parte de todos.

6.3. ALUMNOS

Los alumnos, motivo propulsor de nuestra tarea educativa, conforman una comunidad. Animados por el espíritu de fraternidad y misericordia viven en un clima de libertad a fin de que a un tiempo desarrollen sus potencialidades y crezcan como criaturas nuevas que han sido hechas por el bautismo, (cfr. G.E. 2)

Animamos a nuestros alumnos a:

Poseer un espíritu abierto a la verdad, capaz de valorar los avances científicos, integrándolos con fe viva al proceso de cristificación del universo conforme al plan creador y estar aptos para aplicar los criterios éticos de respeto a la vida y al orden natural, frente a las aplicaciones de la ciencia y la tecnología en el contexto humano mundial.

Experimentar la paternidad misericordiosa de Dios Padre y reconocer a Cristo como modelo y meta de sus vidas a través de la formación recibida.

Aceptar vivir íntegramente la aventura de su vocación de servicio al hombre, en la construcción del Reino de Dios.

Vivir en una relación filial con María, “Madre de la Divina Gracia”, asumiendo en sus vidas una actitud de servicio como respuesta al plan salvífico del Padre.

Buscar su constante superación a través de la autoformación en el marco de un espíritu crítico, reflexivo y ser capaces de hacer opciones libres y conscientes, de acuerdo a una escala de valores ético-cristianos, seguros de que con su trabajo y esfuerzo construyen responsablemente su futuro personal y social.

Vivir gozosamente su fe en la oración, celebrando a Dios en los sacramentos, en la liturgia y asumiendo con responsabilidad su compromiso bautismal dentro de la Iglesia.

Realizar en su vida la síntesis entre fe y cultura, fe y vida. Cultivar los valores que se desprenden de la espiritualidad Francis petkoviana, siendo constructores e instrumentos de paz, promotores de la justicia y defensores de la vida, solidarios y fraternos con los demás, creadores de un ambiente sano, de sencillez, amistad y alegría.

Valorar el vínculo de la unidad y estabilidad de la familia como lugar privilegiado de formación.

Ser capaces de vencer los apegos materiales del consumismo y del poder y tener, para vivir una auténtica disponibilidad franciscana en pro de la paz y de la consolidación del Reino de Dios que lo hace sencillo, autónomo y servicial.

Respetar la naturaleza, desarrollar positivamente su dimensión cósmica, su sensibilidad y su conciencia moral en relación al ambiente natural y humano.

Asumir su compromiso evangelizador con espíritu misionero, convirtiéndose en agentes de cambios positivos.

6.4. DOCENTES

El educador es una persona con vocación, comprometida en la fe de Jesucristo y con Él; servicial con los más pobres, responsable de fortalecer y comunicar con optimismo y sencillez la labor educativa en el ámbito familiar y comunitario. La Madre Fundadora dijo: “quien ha de enseñar a hablar, a leer, a escribir y mostrar el camino del bien a los demás, debe confirmar y demostrar esto con su vida” (M.F. 25-09-41)

De allí que el docente de nuestras Instituciones educativas se esforzará por:



Vivir su identidad de cristiano católico de acuerdo al Evangelio, en fidelidad al Magisterio de la Iglesia y al carisma de la Congregación “Hijas de la Misericordia” de la T.O.R. de San Francisco, contribuyendo a la realización del Reino de Dios en el mundo de hoy y asumiendo con libertad el Ideario.

Ser fiel al Magisterio de la Iglesia como lo exige su vocación de laico comprometido, con auténtica vida cristiana y permanente maduración en la fe que se nutre con la Palabra, la oración y los Sacramentos, para que su misión educativa sea realmente fuerte de espiritualidad santificadora.

Buscar a semejanza de Cristo no sólo transmitir cultura, sino actuar con amor, respeto, comprensión, rectitud de espíritu, equilibrio en los juicios, paciencia, disponibilidad al diálogo y a la reconciliación sincera con el fin de construir la fraternidad.

Animar los diversos grupos de la comunidad educativa y proyectarse a otros grupos y movimientos que impulse el proceso educativo.

Ser consciente de la dignidad de la persona y por lo mismo defender la vida y promover los Derechos Humanos. Preocuparse por la conciencia ecológica y trabajar para que todos ejerzan sus derechos y cumplan sus deberes.

Ser receptivo a los cambios y avances científicos y tecnológicos, consciente de la necesidad de su formación permanente.

Estar en permanente búsqueda y defensa de la verdad, la ética profesional y la moral cristiana, convencido de que es una tarea comunitaria que debe animar; por lo tanto orienta su trabajo a transformar la sociedad en que vive.

En cuanto al docente catequista:

Ilumina con la Palabra de Dios las situaciones humanas y los acontecimientos de la vida, ya que su objetivo no sólo está centrado en la cultura sino en la actitud religiosa. Así, es capaz de guiar un itinerario de catequesis permanente, ya sea programada u ocasional (cfr. P.E.C. / 89 pág. 10).

Profundiza el mensaje, vive la fe y la caridad, se capacita permanentemente para transmitir con mayor eficacia el contenido de la fe, para educar en la fe madura e integral al alumno y apoyar a los demás docentes en la misión de evangelizar a través de las asignaturas y el testimonio de vida.

6.5. PADRES

Puesto que los padres han dado vida a sus hijos están muy gravemente obligados a su educación, por lo que los reconocemos como los primeros y principales educadores (cfr. G.E. 3).

Los padres (tutores o apoderados) son conscientes de su insustituible rol en la formación de los hijos por lo que asumen plenamente su responsabilidad de primeros y principales educadores que ven en la escuela que han elegido, una colaboradora y no reemplazante de su misión.

Por lo tanto se esforzarán en:


Asumir su compromiso con la Iglesia y ser capaces de vivenciar, transmitir y testimoniar la fe a sus hijos mediante una verdadera vida cristiana fundamentada en el Evangelio y apoyada por la oración familiar, la participación litúrgica y sacramental.

Encarnar y transmitir los valores de fraternidad y misericordia propuestos por el Instituto, en un clima de respeto, de armonía, de diálogo y de ayuda mutua, favoreciendo la unión e integración de toda la comunidad educativa con proyección a la sociedad.

Participar, colaborar y comprometerse en el proceso educativo de sus hijos en forma permanente, de acuerdo a los principios propuestos en el Ideario.

Ayudar, favorecer y trabajar por la unión e integración de toda la comunidad educativa, y en ella fortalecer la formación cívica, social inspirada en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia, irradiando ésta a la comunidad local.

6.6. PERSONAL NO DOCENTE

Forman parte de la comunidad educativa y se sienten identificados con el espíritu que anima al Proyecto Institucional.

Por lo tanto:

Tienen clara conciencia de su corresponsabilidad en la labor educativa y son capaces de situarse en la justa medida de sus funciones.



Son personas de fe, que dan testimonio de vida cristiana, son buenos compañeros de trabajo, responsables, alegres, abiertos al diálogo, serviciales, disponibles, constructores de paz y concordia.

Se interesan por los acontecimientos de la Institución y colaboran siempre que su presencia sea requerida.

6.7. EX-ALUMNOS

...“Por medio de diversas asociaciones católicas, de los retiros espirituales y otras adecuadas iniciativas de enlace, nos mantenemos en relación con los exalumnos”. (Const. Nº 119).

Cada una de nuestras comunidades educativas mantiene lazos de amistad y colaboración mutua con las asociaciones de ex alumnos y los animamos a integrarse e insertarse en sus comunidades parroquiales y a vivir su misión evangelizadora en la sociedad.



Ellos son nuestros más cercanos colaboradores, agentes multiplicadores de los valores espirituales, morales y cívicos asimilados en el centro educativo.

Como alumnos han hecho la experiencia de vivir en una gran familia; al egresar, se van con la certeza de que pueden retornar buscando orientaciones o para compartir, ayudar y brindar amistad.

“Si abrimos colegios es para formar al ser humano…
Educamos al hombre según la ley de Dios,
dándole a conocer su Voluntad, ayudándole
a descubrir su dignidad como persona ...
y preparándolo para la vida”

(María Petkovic)





ORACION DE PAZ


Señor: hazme un instrumento de tu paz. Donde haya odio, ponga amor.
Donde haya ofensa, perdón. Donde haya discordia, unión.
Donde haya error, verdad. Donde haya duda, fe.
Donde haya desesperación, esperanza. Donde haya tinieblas, luz.
Donde haya tristeza, alegría.
Señor, que no busque tanto: Ser consolado como consolar.
Ser comprendido como comprender. Ser amado como amar.
Porque: Dando es como se recibe. Olvidándose de sí como se encuentra.
Perdonando es como se recibe el perdón. Y muriendo se resucita a la vida eterna.


(San Francisco de Asís)

SIGLAS - ABREVIATURAS

D.C. - Derecho Canónico
G.E. - Gravissimum Educationis
D.R. - Dimensión Religiosa
E.C. - Escuela Católica (19-08-77)
P. - Puebla Documento Conferencia General del Episcopado Latino Americano (1979)
Const. - Constituciones
M.F.E. - Madre Fundadora Enseñanza (1928-1950)
M.F. - Madre Fundadora
C.C. - Constituciones de la Congregación (1989)
D. - Directorio de la Congregación (1989)
D.R.E.C. - Dimensión religiosa de la educación en la Escuela Católica (07-04-88)
D.M. - Dives in Misericordia, Carta Encíclica Juan Pablo II (30-11-80)
P.E.C. - Proyecto Educativo Católico (VI Congreso Nacional de Educación Católica Buenos Aires, agosto 1989
C.C.G.G. - Constituciones Generales de la Orden de los Frailes Menores 1988



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Proyecto Educativo Congregacional (P.E.C.)
“Hijas de la Misericordia de la T. O. R. de San Francisco
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INTRODUCCIÓN

Las Hermanas Hijas de la Misericordia aunando fuerzas y criterios han llevado a cabo este Tercer Seminario de Hermanas Educadoras, alcanzando el tan ansiado y necesario Proyecto Educativo Congregacional (P.E.C.), eje central y motivador de la Pastoral Educativa, a la luz del Ideario Educativo Congregacional, basado en la herencia espiritual de San Francisco de Asís y la Madre Fundadora María de Jesús Crucificado Petkovic.

El presente trabajo es el resultado del aporte de cada una de las Provincias y Delegaciones de la Congregación en materia de Educación.

PRIMERA PARTE:

Aproximación a la Práctica Educativa

I.- EXPECTATIVAS GENERALES

Los centros educativos de las Hermanas “Hijas de la Misericordia de la T.O.R. de San Francisco”, asumen para sí el compromiso de lograr la formación integral de los educandos, desde una mirada totalizante y personal, a través de las sucesivas etapas del proceso educativo, promoviendo tanto el desarrollo gradual y armonioso de sus capacidades como el esfuerzo de síntesis entre fe-cultura-vida profundizando el mensaje de salvación y de adhesión libre a la persona de Cristo.
Por ello, las Instituciones Educativas deberán ser centros misioneros, comprometidos en trabajar con y para los otros, dando testimonio de Fe, de Fraternidad y de Misericordia, en orden a construir una sociedad más justa y más solidaria, a la manera de San Francisco de Asís y de la Madre María de Jesús Crucificado Petkovic.


Deberán hacer hincapié en la constante clarificación y profundización del carisma en el ámbito educativo y de la propia identidad de la Congregación, con los valores propios que se desean transmitir.
Desde la espiritualidad de la Madre Fundadora, se constata la prioridad por la misión educativa, basada en la fraternidad y la misericordia.

“El fin para el cual abrimos colegios es ganar a los niños para Dios. Conviertan sus colegios en verdaderos centros misioneros, en focos de amor a Jesús, en centros de salvación de las almas, de virtudes y de vida cristiana, escuelas de formación para la vida” (M.F. 01/10/1940).

II.- LA PRÁCTICA EDUCATIVA

Fortalezas

Se cuenta con Documentos Base para encaminar la labor educativa.
Las instituciones tienen reconocimiento en la comunidad local no solo en su aspecto académico, sino también en lo humano y en su espíritu solidario.
Existe sentido de pertenencia por parte de los Docentes.
Existen equipos de gestión que se reúnen periódicamente, respondiendo al P.E.I., promoviendo y garantizando la identidad institucional.
Los profesionales que asumen servicios intermedios están capacitados para su función y colaboran concretamente en la labor docente.
El clima de fraternidad y la calidad de las relaciones humanas que los Docentes viven dentro de las instituciones educativas.
Existen instancias de reflexión y perfeccionamiento que ofrecen los colegios periódicamente a todos los docentes.
El testimonio entusiasta de los Agentes Educadores, las Hermanas y Catequistas para entregar el mensaje de Dios.
Se propicia la misión compartida y de servicio.

Oportunidades

Exigencia de calidad y perfeccionamiento dado por las Leyes Educativas
Exigencias de los organismos gubernamentales responsables de la educación, para que los Docentes se capaciten y se desarrollen profesionalmente.
Las reformas educativas promueven nuevos paradigmas que invitan a revisar el rol de todos los cargos ejecutivos de la entidad escolar.
Autorización del Gobierno Croata para impartir educación católica en los colegios.
Facilidad para enriquecer los planes y programas dados por el Ministerio y según las necesidades de cada escuela.
Los avances tecnológicos ayudan directamente en la educación de los jóvenes.
Incorporación de la tecnología que favorezca la comunicación fluida en toda la Congregación.
La participación en los Seminarios y encuentros educativos interprovinciales.

Dificultades

Para evaluar roles y funciones a la luz del Proyecto Educativo desde del Equipo de Gestión por falta de organización.
Para las instancias de reflexión y toma de decisiones por interferencias y obstáculos provenientes de las diversas situaciones emergentes que se viven a diario.
Para encontrar espacios comunes entre los docentes de los distintos niveles de enseñanza para confrontar las propuestas pedagógicas, sociales y de integración.
Insuficiencia en la lectura de los signos de los tiempos ante las complejidades de las circunstancias e ideas existentes.
Para elaborar una pedagogía propia por falta de una mayor profundización del Carisma e Identidad Congregacional.
En la conformación de un equipo de gestión provincial y un equipo administrativo que elabore un proyecto económico.
Para encontrar estrategias y elementos con los cuales los alumnos puedan enfrentar los antivalores que presenta la sociedad actual.

Amenazas

Leyes educativas con visión estrecha, utilitarista y no ligadas al desarrollo amplio de la persona.
Cultura globalizada que tiende a presionar sobre la entidad educativa y por ende, del equipo de gestión.
Abundancia de información concerniente al mundo educativo que propicia la copia irreflexiva de modelos foráneos.
Tendencia general de cambiar “Educación religiosa” por “Cultura religiosa”.
Crisis, pérdida y confusión de valores.
Influencia masiva a veces tendenciosa de los medios de comunicación.
Tendencia al secularismo, consumismo e individualismo frente a la transmisión de fe de la escuela.
Proliferación de sectas y grupos satánicos.
Antagonismo entre los valores que transmite la institución y los que se viven en la sociedad.
Crisis, desintegración, y cambio de modelo de la familia tradicional.
Medios tecnológicos que favorecen y al mismo tiempo dañan a los educandos según cómo se utilicen.
Materialismo práctico que acrecienta el sentido del poder y del tener en detrimento de la solidaridad.
Desempleo – subempleo
Búsqueda de placer y corrupción
Cultura de muerte, consumo de droga y alcohol.
Inseguridad, poco valor de la vida humana.

III.- DESAFÍOS QUE PROVIENEN DE LA PRÁCTICA EDUCATIVA

1.- Las Hijas de la Misericordia desean transmitir una educación que:

Sea formadora de personas al servicio de la sociedad y de la Iglesia, capaces de transformar las estructuras sociales, comprometidas con Jesucristo y con el espíritu Francis-Petkoviano:

Favoreciendo el espíritu de familia y respondiendo a las necesidades del lugar.
Articulando un proyecto que permita profundizar y definir claramente la identidad y el carisma.
Teniendo a nivel Congregación unidad de criterios y pautas claras en la implementación de la pastoral educativa.
Integrando a las Hermanas mayores en los centros educativos para que con su presencia y palabra acojan a los niños, jóvenes y padres.

 

 

2.- Subrayan algunos valores Francis-Petkovianos que consideran fundamentales:

Amor – Ternura
Misericordia
Fraternidad
Alegría
Sencillez, simplicidad y minoridad
Solidaridad
Perdón, corrección fraterna y sinceridad
Laboriosidad
Afabilidad, cortesía y empatía
Espíritu de sacrificio
Confianza filial en Dios Padre
Espíritu misionero
Responsabilidad
Respeto al hermano, a la naturaleza
Capacidad de contemplación y asombro

3.- Creen necesario que el Gobierno General intervenga en la gestión de los Proyectos Educativos sugiriendo que:

a) Cuente con una Hermana Consejera educadora que se encargue de animar la Pastoral Educativa en toda la Congregación, conformando un equipo coordinador con una representante de cada Provincia (C.I.E.L.A. / C.I.E.E.) cuya función sería:

Dar lineamientos generales a partir de los documentos de la Iglesia y de los valores Francis-Petkovianos.
Promover y acompañar la labor educativa de cada Provincia, propiciando la comunicación entre éstas.
Elaborar el marco teórico de la pedagogía Francis-Petkoviana para tener un eje central de la misión educativa a nivel Congregacional.
Revisar y orientar los Documentos elaborados por la Asamblea de Hermanas Educadoras que regirán la Pastoral Educativa de la Congregación.
Proponer las líneas de un Proyecto Pastoral en clave de misión.

b) Las Provincias cuenten con un Equipo Coordinador que articule con la Hna. Consejera General encargada de Educación. La tarea específica de este equipo será:

Direccionar la labor educativa de acuerdo a las realidades que se presenten en su Provincia.
Colaborar activamente en las propuestas que se den a nivel general y elaboren, a su vez, propuestas para el C.E.C.
Dar líneas y pautas claras para que las instituciones educativas se organicen en clave pastoral, de acuerdo a los lineamientos emanados del C.E.C.
Elaborar el P.E.P.
Animar la Pastoral Educativa y ocuparse de la preparación y formación de los laicos y docentes que trabajan en los Centros Educativos de la Congregación en y desde la propia espiritualidad.

4.- Consideran conveniente que:

En los próximos Seminarios se dé la posibilidad de participar a los laicos que estén más comprometidos con la Pastoral Educativa.
Se deleguen responsabilidades administrativas a los laicos con el fin de favorecer la vida comunitaria y fraterna de las Hermanas.
Se dé más posibilidades a las Hermanas que se preparen en Teología, en las Ciencias de la Educación y/o en Gestión Educativa.
Se propicie la creación de un fondo (monetario) provincial destinado a la educación; según las necesidades requeridas (Formación permanente, capacitación, etc.) o a recursos materiales.
Se elabore un Proyecto económico único a nivel provincial.

SEGUNDA PARTE:

Identidad y Carisma

I.- HACIA UNA PEDAGOGÍA FRANCISCANA

A.- El educador franciscano procure:

Vivir la educación como un servicio, pues, la educación es un medio para la evangelización y un camino para descifrar con la mente y la razón las huellas de Dios en el ámbito del saber y la cultura.
Colocar en un mismo nivel, estudio y trabajo manual sin sobrevalorar a ninguno.
Ser investigador del saber humano para comprenderlo y respetarlo en su diversidad.
Ser simple y no autosuficiente en el ámbito del saber, para no caer en el poder-dominio.

B.- Principios Pedagógicos:

Libertad: La libertad franciscana es la autodeterminación de una persona perfectamente integrada en orden a un ideal que trasciende los valores humanos.

Fraternidad: Todos los docentes sean “ministros y siervos”. La fraternidad subraya el principio de reciprocidad en el sentido de una relación recíproca de cada hermano entre sí, porque el punto de partida es la igualdad entre sus miembros, ya que las capacidades personales, las proveniencias sociales o el oficio que desempeña, son mutuos servicios que se deben dar o recibir como actos de amor. Es importante, en el proceso educativo, la comprensión, la tolerancia, la aceptación, el amor recíproco, la valoración de las cualidades del otro y de sus dones.

Iniciativa personal: Comprende la disponibilidad al servicio, a la creatividad, a la puesta en común de los propios dones y al respeto de los dones de los otros; ayudando así, a la obra de Dios, sin encerrarla en ningún esquema. Esto lleva a desarrollar la vocación personal y profesional.

Empatía: Consiste en olvidarse de sí mismo, pero no de los otros; es decir, lograr ponerse en el lugar del otro.

Corrección fraterna: Es una actitud ideal en el amor: la “discreción-reserva” frente al error del hermano, el perdón, el diálogo educativo, el respeto por el ritmo del otro. Es una pedagogía donde no cabe el temor y el castigo, sino, la relación interpersonal y dialogal.

C.- Proceso Formativo:

El proceso formativo franciscano es global desde las ciencias del hombre: Sociología, Psicología y Pedagogía, pero iluminadas y alimentadas con y desde la fe para lograr paulatinamente la “comunidad terrena” a la luz de la “comunidad celeste”

En esta comunidad deberá regir la íntima comunión, fusión de pensamiento y amor, armonizados en la igualdad de pensamiento y del respeto perfecto de la dignidad de cada uno. Este es el objetivo que hay que lograr gradualmente: Reconocer y amar la armonía y la fraternidad que hay en la creación. De aquí deriva la superioridad de la sabiduría sobre la ciencia.

Cada disciplina debe reconducir a descubrir la presencia y al amor de Dios en la creación en una forma individual y al mismo tiempo interdisciplinaria. Es un “reducir las artes liberales a la teología” sin crear dependencias, sino una armónica interacción.

Al predominar en el pensamiento franciscano, el amor sobre la especulación, la voluntad sobre el intelecto, Dios como Bien antes que como Verdad, emerge una pedagogía existencialista, cargada de una densa riqueza espiritual y alineada en la corriente del pensar fenomenológico. La pedagogía franciscana no se alinea en el “pragmatismo comportamentista” ni en “el cientificismo iluminista”, menos aún en un criterio de “diagnóstico” o de “crítica interpretativa”

El franciscanismo propone un hombre global, que no se reduce a una formación intelectual o científico-tecnológica, sino que se abre a un dinamismo espontáneo y creativo como sujeto libre y responsable relacionándose con los demás y superándose a sí mismo. La pedagogía franciscana se integra con una psicología personalística donde el hombre se descubre abierto y orientado hacia la trascendencia.

II.- HACIA UNA PEDAGOGÍA DE LAS HIJAS DE LA MISERICORDIA

1.- “El fin principal de nuestra Congregación, entre las obras de misericordia es la Educación y la salvación de los niños; después son las demás obras de misericordia” (12.07.1944)

2.- “El fin para el cual abrimos colegios es ganar a los niños para Dios. Conviertan sus colegios en verdaderos centros misioneros, en focos de amor a Jesús en centros de salvación de las almas, de virtudes y de vida cristiana, escuela de formación para la vida” (01.10.1940)

3.- “Sería bueno, más bien estrictamente necesario que los educadores de jóvenes tengan en mente esta verdad y en su trabajo educativo sepan respetar la libertad ayudando a cada uno a encontrar su camino hacia Dios, no podemos proceder igualmente con todos...” (Capítulos 01.08)

4.- Porque Nuestro Señor y la Santísima Virgen aman tanto a los niños, nosotros debemos amarlos también, empapándolos del amor de Dios, antes que se manchen con la malicia y el pecado y así alejarlos del mal y mantenerlos puros. Miren que nosotros respondemos de esas almas, porque estamos aquí puestos por Dios para salvarlos...No se cansen de enseñar y no digan: ya dije una vez y basta, sino que deben perseverar y a cada paso corregir, encaminar y salvar” (Diario espiritual)

5.- “Sabemos que nuestros alumnos son hijos de Dios y templos del Espíritu Santo, por eso los respetamos, amamos y servimos porque así en ellos respetamos, amamos y servimos al mismo Señor” (Diario espiritual)

6.- “La mayor justicia consiste en la perfección de la caridad, hacer obras de amor a Dios y hacer obras de misericordia”. (Exhort. 19.11.1949)

7.- “Deben empezar a despertar entre los niños el espíritu y entusiasmo misionero, que se formen catequistas al lado de ustedes... (M. Petkovic. Diario espiritual)

8.- “...formen su vida espiritual y moral, porque sobre todas las obras, la primera es la educación espiritual de los niños pobres y abandonados en la fe...” (M. Petkovic. Diario espiritual 20.09.1948)

9.- “...deben estar bien instruidos, ser fieles en el servicio, con la conciencia de que Dios los mira y que darán cuenta de su trabajo.” (M. Petkovic. Ens. 24.01.1948)

10.- “...los tiempos de antes no son como los de ahora, sino que se deben tener los títulos profesionales para tener cargos en las obras, y la Iglesia quiere que se tenga bastante número de Hermanas con diplomas para el mejor desempeño de los trabajos de la Congregación. Pero deben aprender a estudiar y trabajar, porque de nada sirve saber si esto no nos ayuda para aprender a vivir. Porque la instrucción que se nos da debe servirnos de medio para desenvolvernos en la vida” (M.Petkovic. Exhort. 01.04.1948)

11.- “Enseñen a los niños, transfórmenlos en templos vivos de Dios, haciéndolos progresar en la santidad, educándolos en los modales y preparándolos para la vida”. (M.Petkovic. Exhort. 20.11.1950)

12.- “Se debe formar la conciencia de los niños en el orden, la justicia, el perdón, la rectitud, la honestidad, y ellos a la vez darán esa formación a sus hijos”. (M.Petkovic. Ens. 07.11.1950)

III.- ESPIRITUALIDAD DEL EDUCADOR FRANCIS-PETKOVIANO

Que el Educador sea:

1.- Cooperador de Dios a la luz del Evangelio.

2.- Restaurador del espíritu evangélico en la sociedad por medio de su labor en los colegios.

3.- Capaz de progresar cada día en la práctica de las virtudes y en los valores Francis-Petkovianos.

4.- Consciente de la vocación recibida como elegido por Dios para realizar su obra de misericordia, contribuyendo al desarrollo y conservación de cada uno, para ser salvadores con el Salvador y maestros con el Divino Maestro (Cfr. MF 01.04.1948)


5.-
Gestor de una educación centrada en el hombre y tenga una visión del hombre centrada en Dios.

6.- Abierto a un diálogo constante con la cultura de modo que el pensamiento y el saber humano se integren con la fe.

7.- Propiciador de una educación que busque el desarrollo de toda la persona sin olvidar los valores de la belleza, la armonía, lo lúdico, lo recreativo y lo afectivo, y se integre en una armonía total con Dios, el hombre y el mundo.

8.- Capaz de vivenciar la gratuidad de Dios para hacer descubrir en la naturaleza la perfección, el poder y la grandeza de Dios Padre.

9.- Capaz de infundir en los educandos el respeto a la vida, a la naturaleza con su herencia ecológica, enfatizando la coherencia de lo cultural, lo espiritual y lo moral, para poder unir la fe y la responsabilidad en el actuar cotidiano.

10.- Su fuerza, la “autoridad-servicio”, expresada en generosidad, honestidad, idoneidad intelectual, integridad moral, y espiritual, según el consejo de la Madre Fundadora: “La mayor justicia consiste en la perfección de la caridad, hacer obras por amor a Dios y obras de misericordia. Estamos obligados a ser justos porque debemos llegar al Dios de justicia y amor en nuestros corazones. Entonces, cuando obramos con justicia y conciencia, habrá paz, armonía y progreso en todo” (MF 15.12.1950; 20.06.1948)


IV.- OPCIÓN PEDAGÓGICA A LA LUZ DE LA ESPIRITUALIDAD

La pedagogía en una Escuela Franciscana que quiere transmitir un SABER INTEGRAL, obliga a elaborar una visión crítica de las Teorías Pedagógicas y Teorías Cognitivas que hoy llegan implícitas en las Reformas Educativas y en las Propuestas Pedagógico-Didácticas.

Aunque parezcan efectivas a nivel curricular o áulico no se puede desconocer o descuidar los fundamentos filosóficos o ideológicos de tales corrientes. Una lectura acrítica podría poner en contradicción al Ideario con su práctica, puesto que ningún saber es neutral.

A veces será necesario recurrir a técnicos de formación y visión cristiana. Sería conveniente en el futuro ir preparando a las Hermanas en Ciencias de la Educación, Gestión Educativa y Administrativa y Teología.

El acercamiento Pedagógico del saber no debe alejarse de la intuición Franciscana de la vida.

La noción de “calidad” educativa apuntará necesariamente a la “calidad de vida”.

En este sentido, urge la necesidad de superar los paradigmas científicos y saberes emergentes de la modernidad que han conducido por los senderos de una visión fragmentaria, escindida y dualista entre fe y razón, entre fe y cultura, entre fe y vida. Desde una visión franciscana de la realidad será necesario adoptar paradigmas más holísticos y ecológicos, que contemplen la protección y el cuidado de la naturaleza y de la vida misma-hoy amenazada-, recuperando el sentido de unidad, interdependencia, pertenencia, cooperación, armonía y diversidad, que produzcan un esperanzador abrazo entre los saberes de todas las culturas que participan y viven en un mismo COSMOS.

V.- PERFIL DEL EDUCADOR FRANCIS-PETKOVIANO

1.- El educador trate de:

Ser fiel al compromiso y vocación asumidos.
Ocuparse y realizar con diligencia los deberes de su servicio.
Desarrollar su actividad en forma consciente, motivada y planificada y realice así un trabajo de calidad.

2.- En su compromiso con la comunidad el educador empéñese en:



Ser vigía del patrimonio cultural, valorando la comunidad en que trabaja y su cultura.
Insertarse en la comunidad apoyando para mejorar el nivel y calidad de vida.
Testimoniar su fe y los valores culturales, espirituales y morales, viviendo y animando a los demás a vivir la conciencia ecológica en el sentido de unidad, interdependencia, pertenencia, cooperación, armonía y diversidad.
Mostrar ideales nobles y dignos.
Hacer crecer a educandos en humanidad y libertad.
Dar espacio a las iniciativas personales y a la responsabilidad.
Ser en todo momento y lugar agente de conciliación y diálogo.
Trabajar en equipo integrando una comunidad de vida cristiana donde se propague la fe a quien no la tiene.

3.- Líneas de acción:

Arbitrar todos los medios para lograr que el educador sea:

Competente, con calidez humana e integridad moral, rectitud de intención, afectividad madura y servicio al bien común.
Capaz de vivir los valores y practicar las virtudes honradez, generosidad, orden, perseverancia, fortaleza, sobriedad, justicia, sinceridad, veracidad, prudencia, fidelidad, puntualidad, solidaridad, afabilidad.
Alguien motivado por el deseo de saber y de investigar para responder a los nuevos desafíos que surgen de la experiencia práctica y la evolución de la cultura:

a) Articulando y uniendo aquello que la modernidad separó, es decir, el divorcio entre la ciencia y la fe, la cultura y la fe, de manera que el saber cultural esté unido al saber teológico.
b) Uniendo los campos del conocimiento y propiciando el desarrollo de todas las formas de racionalidad presentes en el ser humano.
c) Contribuyendo desde los espacios curriculares o áreas a que los alumnos descubran y elaboren en sus vidas la síntesis sobre la persona, el mundo y Dios.

Una persona comprometida afectivamente con lo que enseña y con aquellos a quienes enseña, buscando el equilibrio entre lo afectivo, la reflexión y la razón.
Creíble, reconozca y valore la gran responsabilidad moral y la incidencia que la evaluación tiene para el futuro de sus alumnos, pues la justicia es dar a cada cual lo suyo y cumplir con fidelidad el propio deber en bien del prójimo.
Sensible y no se desentienda de la realidad en la cual vive y de modo especial de los más necesitados.
Entusiasta en promover toda la riqueza del ser humano, la racionalidad, las habilidades prácticas, las sensibilidades estéticas, los sentimientos, la afectividad, la conciencia moral y las responsabilidades sociales.
Apto e inteligente formando a sus alumnos en una conciencia crítica de tal modo que fomente la convivencia, la tolerancia y la vida en democracia, y no cedan ante modelos de vida contrarios a la vida cristiana.

TERCERA PARTE:

Estructuras Requeridas

I.- A NIVEL CONGREGACIÓN (P.E.C. Proyecto Educativo Congregacional)

A. Formar un Consejo Educativo Congregacional (C.E.C.) integrado por una Consejera General y por una Hermana Delegada de cada jurisdicción residente en su Provincia o Delegación.

La Consejera General presida y coordine el C.E.C. y anime el área de educación.
El C.E.C. se reunirá periódicamente en forma rotativa una vez en cada Provincia o Delegación.


B.
Realizar evaluaciones del quehacer educativo, a través de:

Visitas periódicas de la Consejera General responsable del área de educación.
Una animación y comunicación continua entre el C.E.C. y el C.E.P.
Posibles encuestas y/u otros instrumentos que se consideren oportunos.

C. Articular el C.E.C. en dos Regiones: América Latina (Consejo Interprovincial de Educación para Latinoamérica, (C.I.E.L.A.) y Europa (Consejo Interprovincial de Educación para Europa, (C.I.E.E.), a fin de apoyar y asesorar más eficazmente a los equipos provinciales (C.E.P.) y formar a las Hermanas educadoras y laicos que trabajan en los Centros Educativos, compartiendo el Espíritu y Carisma de la Congregación.

A tenor del Organigrama Funcional de la Gestión Educativa Congregacional, una Hermana integrará el C.E.P. y será a su vez miembro del C.E.C. y del C.I.E.L.A. ó C.I.E.E., según corresponda.

II.- A NIVEL PROVINCIAL (P.E.P. Proyecto Educativo Provincial)

Formar el Consejo Educativo Provincial (C.E.P.).
Designar una coordinadora a nivel provincial que forme un equipo con las directoras de cada institución para promover y acompañar la labor educativa de la Provincia.
Favorecer la capacitación técnico-profesional de las Hermanas para la conducción y administración educativa
Preparar y perfeccionar a algunas Hermanas para asesorar en el estilo pedagógico propio desde una visión de las Hijas de la Misericordia.
Elaborar criterios, pautas, orientaciones y métodos a seguir dados por el C.E.C.
Participar como miembro del C.E.P. en los acontecimientos importantes de los colegios.


III.- A NIVEL DE INSTITUCIONES EDUCATIVAS (P.E.I. Proyecto Educativo Institucional)

Los Directivos son los responsables y primeros animadores del P.E.I.
Se preocuparán diligentemente de la formación pedagógica y pastoral permanente de los docentes (lineamientos cristianos, franciscanos y congregacionales)

Para esto se deberá contar con:

a. Un equipo técnico-pedagógico.
b. Un equipo para el área pastoral.
c. Un equipo económico.

Las acciones de los distintos equipos antes mencionados propiciarán la formación y consolidación de una Comunidad Educativa.
La Comunidad Religiosa con su presencia será parte activa de la misión educativa.
El C.E.P. se preocupará de la formación y preparación de las personas que forman parte del Equipo de Gestión Educativa.
El C.E.P. capacitará en forma permanente a los docentes de los colegios en el espíritu de la pedagogía Francis-Petkoviana, y apoyará con recursos humanos y materiales para la pastoral de los que tengan mayor necesidad.

IV.- ARTICULACIÓN PEDAGÓGICO-PASTORAL INSTITUCIONAL (P.P.I.)

Una escuela en clave de misión supone un P.E.I. (Proyecto Educativo Institucional) como proceso educativo. Esto implica:

a. El Proyecto Curricular y los espacios de educación de la fe.
b. La transversalidad y educación en valores.
c. Las culturas y subculturas juveniles.
d. El carisma institucional como fuente desde donde se evangeliza.
e. La historia de la Institución-Escuela como ámbito social desde el que se anuncia.
f. El Ideario Educativo como expectativa del deber ser.
g. El P.E.I. (Proyecto Educativo Institucional) como mediación metodológica para la inculturación del Evangelio.

Al elaborar el P.E.I. se deberá contemplar los distintos estamentos, perfiles, recursos, atribuciones, tiempos y criterios de evaluación necesarios para lograr un diseño curricular que articule la pastoral educativa y su correspondiente modelo de transversalidad.

Se dará prioridad a la formación espiritual y en los valores Francis-Petkovianos en forma permanente y continua a los docentes:

a.
A cargo de la Congregación (de Hermanas idóneas).
b. A cargo de especialistas.

Se hará un Proyecto Pastoral Integrado al área académica donde cada docente vea cómo iluminar y transmitir desde la fe los contenidos específicos.
Se buscará integrar a los educandos en las actividades de la Parroquia.

Sugerencias:

Se pueden contratar expertos/as para que ayuden a elaborar un Proyecto Integrado.
Es conveniente que todas las Hermanas se fortalezcan en los conocimientos para estas tareas y preparar al Cuerpo Docente.

V.- A NIVEL DE SEMINARIOS DE EDUCACIÓN

Este Seminario surge ante la necesidad de tener un Proyecto Educativo Congregacional; además, en el mismo, se ha percibido la importancia de contar con un lenguaje pedagógico pastoral propio que responda al Carisma y Espiritualidad de la Congregación.

Por esto la Asamblea, reafirma el deseo expresado en el Primer Seminario (Argentina 1990) y sugiere que estos encuentros educativos se lleven a cabo cada tres años en forma rotativa en las distintas Provincias de la Congregación.


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Ideario Educativo

Hijas de la Misericordia de la T.O.R. de San Francisco
Argentina 1990

Contenido

PRESENTACIÓN
I. - IDENTIDAD DE NUESTRO INSTITUTO
II. - PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE NUESTRA EDUCAIÓN
a) Fundamentos Humanos
b) Fundamentos Eclesiales
c) Fundamentos Institucionales
III. - NUESTRO ESTILO EDUCATIVO
IV. - PERFILES
1 – La Comunidad Educativa
2 – La Comunidad Religiosa
3 – La Hermana Educadora
4 - El Educador Laico
5 – El Catequista
6 – El Alumno
7 – El Egresado o ex alumno
8- Los Padres
9- El Personal No Docente
ABREVIATURAS

PRESENTACIÓN

El presente trabajo es el resultado de la reflexión, el estudio y las experiencias compartidas en el Primer Seminario de las religiosas de la Congregación “Hijas de la Misericordia“, realizado en Caseros, Buenos Aires, entre los días 10 al 20 de enero de 1990.

Es la interpretación de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, de los documentos de la Congregación y los principios de la Educación, mediante los cuales queremos expresar nuestros criterios comunes a fin de que respetando la idiosincrasia particular de cada país, donde nuestra Familia Religiosa ejerce su apostolado educativo; sus respectivos Proyectos mantengan la deseada unidad de los fundamentos inspiradores.

Lo dedicamos a nuestros Superiores Mayores, a todas las Hermanas de la Congregación y en especial a las que compartimos la hermosa labor de abrir horizontes a través de la educación.

I - IDENTIDAD DE NUESTRO INSTITUTO

“Nuestra Congregación llamada “HIJAS DE LA MISERICORDIA “fue fundada en la Iglesia por María de Jesús Crucificado Petkovic´ en el año 1920, en Croacia, como una de las familias de la Tercera Orden Regular de San Francisco. “Nuestra misión específica queda expresada en el nombre de la Congregación, “Hijas de la Misericordia“: testimoniar la misericordia y la bondad de Dios Padre con la vida y las obras apostólicas de Evangelización, de Educación y de Caridad“(Const. 113/89).

Nuestro CARISMA es: “Vivir el Evangelio testimoniando el amor y la misericordia del Padre, siguiendo a Cristo Crucificado según el espíritu de San Francisco de Asís y de la Madre Fundadora María de Jesús Crucificado Petkovic“.

II- PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE NUESTRA EDUCACIÓN

A.- FUNDAMENTOS HUMANOS

“Todos los hombres de cualquier raza, condición y edad, por poseer la dignidad de persona tienen el derecho inalienable a una educación que responda al propio fin, al propio carácter, y a diferentes sexos de acuerdo con la cultura y tradiciones patrias“( Gravisimun Educationis Nº 1).

“Las personas tendrán derecho preferentemente a escoger el tipo de educación que habrá de darles a sus hijos“ (Decl.Der.Hum. 26).

“Puesto que los padres han dado vida a sus hijos están muy gravemente obligados a la educación de la prole, por lo tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores“. “El deber de la educación que compete en primer lugar a la familia necesita de ayuda de toda la sociedad“. “Obligación del Estado es tutelar los derechos y obligaciones de los padres y de todos los que intervienen en la educación y colaboran con ella; completar la obra de la educación según el principio del deber subsidiario cuando no es suficiente el esfuerzo de los padres y otras sociedades atendiendo a los deseos de estos “ (Gravisimus Educationis Nº 3).

“La educación humaniza y personaliza al hombre cuando logra que este desarrolle plenamente su pensamiento y su libertad, haciéndolo fructificar en “hábitos de comprensión y de comunión con la totalidad del orden real por los cuales la misma persona humaniza su mundo, produce cultura, transforma la sociedad y construye la historia“ (Puebla Nº 1025).
“...la educación consiste en efecto en que el hombre llegue a ser cada vez más hombre, que pueda ser más y no sólo que pueda tener más “(Juan Pablo II en la Unesco).

B.- FUNDAMENTOS ECLESIALES

La misión educadora de la Iglesia se fundamenta en el mandato de Cristo:
“...Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan pues y enseñen a toda la gente, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo cuanto Yo les he mandado“ (Mt. 28,19).

Por tanto, la Iglesia establece y dirige escuelas para la formación integral de la persona y para ayudarla a lograr la plenitud de la vida cristiana. Al ejercer este derecho, la Iglesia, contribuye a la libertad de conciencia, a la protección de los derechos de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, y al progreso de la misma cultura (Cfr. GE. 8; DC. 794 y 800).

El centro de la Escuela Católica es Cristo, y su Proyecto Educativo se define por su referencia explícita al Evangelio; su tarea primordial es realizar la síntesis entre Cultura y Fe entre Fe y Vida, para así formar personalidades fuertes, capaces de enfrentar el pluralismo cultural y resistir al relativismo, viviendo coherentemente las exigencias del propio bautismo (Cfr. EC. 9 y 12).

La presencia de la Iglesia en el campo escolar se manifiesta, especialmente, por la Escuela Católica. La Iglesia reconoce en ella un medio privilegiado para la formación integral del hombre, porque es un centro donde se elabora y se transmite una concepción específica del mundo, del hombre y de la historia (Cfr. DR. 44 y EC. 8).

C.- FUNDAMENTOS INSTITUCIONALES

“... Vayan hijas mías por todo el mundo, con la cruz, con el Evangelio y con la Constituciones y promuevan el Reino del amor de Jesucristo “(MF.Ens. 26.12.50).

“Los hermanos y hermanas exalten al Señor en sus obras, ya que Él los ha enviado por todo el mundo a dar testimonio de su presencia con la palabra y con las obras para que den a conocer a todos que no hay otro Omnipotente fuera de Él “ (Rev. 29).

Esta misión evangelizadora la cumplimos a través de las obras de misericordia entre las cuales se encuentra, especialmente, la educación de niños y jóvenes. Las constituciones considera a las escuelas como un medio privilegiado para desarrollar nuestro apostolado, pues por medio de los alumnos llegamos también a las familias (Cfr. Const. 113 y 119).

La Madre Fundadora nos pide que nos consagremos con todo el corazón a la educación de los niños. Ella nos dice que si fundamos un colegio es para educar al hombre, darle a conocer su dignidad, orientarlo en la vida moral y cristiana para que viva según la Ley de Dios y prepararlo para la vida. Deseaba también que nuestros colegios fueran verdaderos centros de amor a Cristo para que otros lo conozcan y amen; y que debemos pensar, obrar y amar como padres, madres y maestros (Cfr. MF. Ens. 1.10.40).

III - NUESTRO ESTILO EDUCATIVO

1.- Educamos teniendo como centro a Jesucristo, imagen de la misericordia del Padre, quien se anonadó haciéndose hombre y ofreciéndose en la cruz para resucitarnos a una vida nueva. Cristo - ideal de vida - es el fundamento de nuestro Proyecto Educativo.

2.- Conducimos al educando hacia su formación humano - cristiana y a la maduración de la fe, mediante una enseñanza personalizada y activa haciéndolo consciente de que es artífices de su propia educación. Orientamos a los mismos para que progresivamente tomen conciencia de que con su trabajo y su esfuerzo construyen su propio futuro y el de la sociedad (Cfr.DR. 63).


3.-
Asumimos la misión evangelizadora en nuestros centros educativos, que son escuelas católicas, la formación integral de la personalidad cristiana, orientándola hacia la ansiada síntesis entre fe y cultura; fe y vida. “Estimulamos a los alumnos a superar el individualismo y a descubrir, a la luz de la fe, que están llamados a vivir una vocación específica en un contexto de solidaridad con las demás personas“ (EC. 45).

4.- En nuestra comunidades educativas encarnamos con el sello propio de nuestro carisma, los valores evangélicos vividos por Francisco de Asís y María Petkovic´; haciendo de la misericordia y la fraternidad, instrumentos insuperables para plasmar las relaciones mutuas entre los distintos estamentos (Cfr. DM. 14).

5.- Constituimos una comunidad educativa abierta a la vida, a la realidad social, eclesial, local y universal, fiel a los derechos de las personas, al Magisterio de la Iglesia, reconociendo al Papa como Vicario de Cristo, como centro y medida de la unidad de toda la comunidad cristiana, a ejemplo de Francisco de Asís y María Petkovic´.

6.- Buscamos “convertir nuestros colegios en verdaderos centros misioneros, en focos de amor a Jesús, en centros de salvación de las almas; de virtudes y de vida cristiana; en escuelas de formación para la vida “(M.F. 1/10/40).

7.- En particular, dedicamos nuestro esfuerzo a la formación y educación de niños, jóvenes y adultos, siguiendo el ejemplo de la Madre María Petkovic´(Cfr. Const. 6/89). “...incentivándolos a que sepan relacionarse con Dios, con sus semejantes, consigo mismo y con la creación, es decir capaces de ser miembros útiles de la Iglesia y de la sociedad" (DR.112).

8.- Cultivamos un amor agradecido al Padre Celestial, testimoniando una confianza ilimitada en su paternidad y propagando su devoción en la comunidad educativa a través de diferentes medios especialmente por medio del conocimiento de las “Alabanzas e Invocaciones al Eterno Padre “, compuestas por la Madre María Petkovic´.

9.- Con la oración y la acción, promovemos la Realeza de Cristo Crucificado y Resucitado, y el amor a su Divino Corazón, invitando a todos a participar de su Reino (Cfr. Cont. 9/89). Con “profundo reconocimiento lo honramos como Rey de la paz, de la Verdad y del Amor“ ( cf. Const. 67/89).

10.- Iluminamos nuestro quehacer educativo con la devoción a María Inmaculada, Madre y Maestra, venerándola bajo la advocación de “Madre de la Divina Gracia “, porque ella “constituye el gran signo, del rostro maternal y misericordioso, de la cercanía del Padre y de Cristo con quienes nos invita a entrar en comunión” (DP. 282).

11.- Veneramos con particular admiración a nuestro Seráfico Padre San Francisco, imitándolo y proponiéndolo como modelo siempre actual de ideales humano-cristianos, de valores y de virtudes.

IV - PERFILES

A.- LA COMUNIDAD EDUCATIVA

1.- Nuestra comunidad educativa se propone vivir el Evangelio con simplicidad y alegría de corazón, nutriéndose de la Palabra de Dios, los Sacramentos y la vida litúrgica para experimentar así de manera singular la Misericordia del Padre.

2.- Nos empeñamos en la construcción de la fraternidad, acogiéndonos unos a otros como hermanos, en un clima de amistad sincera, favoreciendo el diálogo, la libertad, la responsabilidad y la solidaridad.

3.- Hacemos de la Misericordia “un elemento indispensable para plasmar las relaciones mutuas“ (DM. 14), entre los diversos estamentos de la comunidad educativa, fomentando actitudes de perdón y reconciliación, de profundo respeto, de justicia, de servicio, de cordialidad, de aceptación de la fragilidad humana, prestando una atención preferencial a los pobres y a los que sufren.

4.- Anhelamos ser en medio de la sociedad, comunidades abiertas y expansivas ofreciendo a todos el don específico de la fraternidad en una auténtica actitud de misericordia recibiendo a toda persona y yendo a cualquier parte donde haya necesidad de una simple presencia humana y evangélica.

5.- Deseamos trabajar para que los distintos estamentos que conforman nuestros Centros Educativos, logren las siguientes características:

.....a).- Encarne los valores evangélicos vividos por San Francisco de Asís y la Madre María Petkovic, .....nutriéndose con la Palabra de Dios, la oración, los Sacramentos, la vida litúrgica, para experimentar .....así de manera singular la misericordia del Padre.

.....b).- Haga real y efectivo el diálogo libre, espontáneo y fraterno entre comunidad religiosa, .....representantes legales, directivos, docentes, alumnos y padres de familia, con el deseo de formar una .....verdadera comunión entre las personas, cimentada en el amor, la comprensión y la caridad cristiana.

.....c).- La misericordia sea un elemento indispensable para plasmar las relaciones mutuas entre los .....diversos estamentos y personas de la Comunidad Educativa, fomentando el respeto, la cordialidad, la .....sencillez, el diálogo sincero, la confianza y la apertura hacia todo lo que posibilite la conformación de .....un grupo participativo y fraterno.

.....d).- La fraternidad profunda vivida en el seno de la Comunidad Educativa, sea expansiva y abierta a .....otros centros educativos, para formar con ellos una sola comunidad educativa-eclesial trabajando .....juntos en pro de la humanización y dignificación de la persona haciéndola capaz de vivir en la .....verdadera libertad de los hijos de Dios.

B.- LA COMUNIDAD RELIGIOSA

1.- La comunidad religiosa es ante todo una comunidad de fe, de oración que vive en permanente acogida del don de Dios, experimentando de manera singular la ternura y misericordia del Padre, hecha imagen en Cristo y Cristo Crucificado, el cual muriendo nos dio la Vida.

2.- Tiene conciencia clara y decidida voluntad de vivir y compartir una misma misión a la que es llamada desde su inigualable condición de “consagrada” para el servicio de la educación. Ocupa un lugar preferencial en esta tarea educativa; es la animadora, es la fuerza que sostiene toda su acción educativa. Promueve y garantiza la identidad del Proyecto Educativo Institucional y su propio carisma.

3.- Es llamada a ser testimonio de fraternidad teniendo la misericordia como estilo de vida, que caracteriza sus relaciones interpersonales, fruto de una constante conversión, que posibilita actitudes de perdón, de minoridad y afable cordialidad.

4.- La actitud misericordiosa es en todo tiempo el sello peculiar de su acción que se expande hacia todos los estamentos conformantes de la comunidad educativa propiciando la unidad, la paz, el espíritu de familia, el diálogo y compromiso por parte de todos para construir la verdadera fraternidad.

5.- Es una comunidad, “que retorna constantemente a las fuentes de toda vida cristiana y a la primigenia inspiración de su Instituto” (PC. 2), siempre abierta a la innovación, a la transformación, que se esfuerza por ser sensible a la realidad de su entorno con dinamismo y creatividad, pues toda fuerza evangelizadora procede de una comunidad viva y gozosa.

C.- LA HERMANA EDUCADORA

1.- La Hermana educadora es una mujer fortalecida en la fe y en la esperanza animada por el amor. Vive una profunda experiencia del Espíritu que la configura con Cristo crucificado encarnando en sí misma la misericordia de Dios, para hacer de su Vida una alabanza agradecida al Padre y testimoniar públicamente la soberana grandeza del Reino futuro que ya ha comenzado.

2.- Su vida religiosa es testimonio de fecundidad para el Reino, fidelidad a Jesucristo por quien está consagrada, está inserta en el corazón de la Iglesia y es signo visible del carisma y pertenencia a su Congregación. Tiene como característica propia la humildad, la sencillez, la alegría, la fraternidad, la cercanía, la compasión, el espíritu de sacrificio y abnegación.

3.- Considera de fundamental importancia realizar la síntesis en su vida entre el ser y el hacer; preocupándose por su educación religiosa y profesional cualificada, aprovechando oportunidades para su formación permanente, a fin de responder a los desafíos y exigencias de la sociedad actual como conviene a su condición de consagrada.

4.- Asume el compromiso de reflejar el rostro materno del Dios misericordioso como estilo propio de su identidad. Está llamada a construir la paz y la justicia; el perdón y la reconciliación, siendo ella misma servicial, disponible, paciente, generosa, prudente, solidaria con las necesidades de los demás, capaz de orientar a las personas en su proceso formativo, fomentando los valores morales y cristianos.

D.- EL EDUCADOR LAICO

1.- Es consciente de su identidad como educador católico que está llamado a participar de la misión evangelizadora de la Iglesia a través de la educación, asumiendo el estilo propio de la Institución.

2.- Se mantiene coherente con su fe católica, es fiel a la Iglesia, lleva una auténtica vida cristiana y busca nutrirse con la Palabra, la oración y los sacramentos, para que su misión educativa sea realmente motivadora y transmisora de vida.

3.- Asume su función, comprometido en impregnarse de los valores propuestos por el Instituto: fraternidad y misericordia; haciéndolos vida en su relación personal con los alumnos, colegas y demás estamentos de la comunidad.

4.- Se caracteriza por su participación activa e integrada a la comunidad educativa, abierto al diálogo, sincero, justo, honesto y constructor de paz y fraternidad.

5.- Se esfuerza por una adecuada formación permanente integral y de modo particular en el campo educativo-científico para ofrecer un servicio de calidad educativa, haciendo más eficaz y actual la labor de la docencia.

6.- Ejerce su servicio educativo viviendo desde la fe su vocación secular en el marco comunitario de la escuela.

7.- Se desempeña con la mayor calidad profesional posible en la transmisión de la cultura y con una proyección apostólica en la formación integral de sus alumnos.

8.- Es parte activa de la misión educadora de la Iglesia y de la vivencia del carisma congregacional acorde a su estado laico enriqueciéndolo.

9.- Educa más por lo que es, que por lo que dice y hace.

10.- Participa de los objetivos y asume plenamente el estilo educativo de la Institución.

11.- Actúa en comunión y diálogo con sus colegas y autoridades, desarrollando su quehacer educativo con competencia, brindando a los alumnos el acompañamiento necesario en la formación de sus personas apuntando a la trascendencia.

12.- Es rica en valores humanos y cristianos, capaz de manifestarlos en la vida, de evangelizar la cultura allí donde se encuentre respetando las opciones personales de los demás.

E.- EL CATEQUISTA

1.- Entusiasma, contagia, mueve y motiva el encuentro con Cristo, a través de la Palabra de Dios, las enseñanzas de la Iglesia, la oración, la vida litúrgica, los sacramentos.

2.- Su objetivo no está centrado en la cultura religiosa, sino en la actitud religiosa. Ilumina con la Palabra de Dios las situaciones humanas y los acontecimientos de la vida.

3.- Profundiza el mensaje, vive la fe y la caridad, se capacita permanentemente para transmitir con mayor eficacia el contenido de la fe y educar en la síntesis de fe y cultura, de fe y vida.

4.- Cultiva el respeto por el misterio de cada persona, y por el camino pastoral ya realizado por la comunidad educativa. Es humilde, auténtico, coherente, sincero. Ejercita la fraternidad y la misericordia.

5.- Se integra con sencillez, optimismo y sentido de la realidad en la comunidad educativa en la que ejerce su pastoral.

6.- Actúa como instrumento de mediación, de unidad, de paz, de acercamiento mutuo, de crecimiento de las mutuas relaciones entre las personas y los distintos estamentos.

7.- Se preocupa para que el colegio sea un centro de irradiación evangélica y anima al crecimiento en la fe no sólo de sus catequizando, sino de todos los integrantes de la comunidad educativa.

8.- Es capaz proyectar y de guiar un itinerario de catequesis permanente y vivencial, ya sea programada como ocasional. (cf. P.E.C. / 89, pág. 10).

F.- EL ALUMNO

1.- A través de la formación integral, experimenta la paternidad misericordiosa de Dios Padre y reconoce a Cristo como modelo y meta de su vida.

2.- Vive en una relación filial con María, “Madre de la Divina Gracia “, asumiendo en su vida una actitud de servicio como respuesta al plan salvífico del Padre.

3.- Vive gozosamente su fe en la oración, celebrando a Dios en la liturgia y asumiendo con responsabilidad su compromiso bautismal dentro de la Iglesia

4.- Es capaz de hacer opciones libres y conscientes, de acuerdo a una escala de valores ético - cristianos.


5.-
Realiza responsablemente en su vida la síntesis entre Fe y Cultura, Fe y Vida.

6.- Busca su constante superación a través de la autoformación en el marco de un espíritu crítico y reflexivo

7.- Cultiva en su vida los valores que se desprenden de la espiritualidad franciscana, siendo constructor e instrumento de paz, promotor de la justicia, solidario y fraterno con los demás, creador de un ambiente sano, de amistad y alegría allí donde se encuentre.

8.- Asume su compromiso evangelizador, siendo agente de cambios positivos en su entorno.

9.- Valora el vínculo de la unidad y estabilidad de la familia, como lugar privilegiado de formación.

10.- Es consciente de que con su estudio, trabajo y esfuerzo construye responsablemente su propio futuro personal y social.

11.- Respeta y cuida el medio ambiente, la creación entera, desarrolla positivamente su dimensión cósmica; su sensibilidad y su conciencia moral en relación al ambiente natural y humano.

F.- EL EGRESADO O EX-ALUMNO

El alumno egresado de nuestro colegio se caracterizará:

a. En su relación con Dios:

por la experiencia de la paternidad misericordiosa de Dios.
por el reconocimiento a Cristo como centro y meta de su vida.
por la consciencia de su compromiso bautismal dentro de la Iglesia.

b. En su relación consigo mismo:

por la capacidad de hacer opciones libres y conscientes, según una escala ético-cristiana de valores.
por la toma de conciencia de su dignidad de persona de hijo de Dios.
por asumir la condición de testigo haciendo real en su vida la síntesis entre fe y cultura, fe y vida.
por la búsqueda de una constante superación y crecimiento personal a través de la autoformación en el marco de un espíritu crítico y reflexivo, orientado siempre hacia la consecución de la verdad.


c. En su relación con los demás:

por el reconocimiento y valoración de la dignidad de sus semejantes y por la defensa de la vida.
por la capacidad de ser constructor e instrumento de paz, promotor de la justicia, solidario y fraterno con su prójimo.
por la valoración del vínculo de unidad y estabilidad de la vida familiar como lugar privilegiado de desarrollo y crecimiento en el amor.
por la consolidación del sentido de pertenencia a su comunidad barrial, local y nacional, contribuyendo al crecimiento y bienestar del mismo.
por la interpretación de su vida como un camino y misión organizándola en base a la vocación fundamental a la que se sienta llamado.

G.- LOS PADRES

1.- Son conscientes de su insustituible rol en la formación de los hijos por lo que asumen plenamente su responsabilidad de primeros y principales educadores que ven en la escuela que han elegido, una colaboradora y no reemplazante de su misión.

2.- Asumen su compromiso con la sociedad y Iglesia siendo capaces de vivenciar, transmitir y testimoniar la fe a sus hijos mediante una verdadera vida cristiana, fundamentada en el Evangelio y apoyada por la oración familiar, la participación litúrgica y sacramental.

3.- Reconocen que su familia es una célula básica de la sociedad, de la iglesia y de la escuela, por lo que con honra y respeto está invitada a encarnar y transmitir los valores de fraternidad y misericordia, propuestos por el Instituto, en un clima vital de armonía, de diálogo y de ayuda mutua, favoreciendo también la unión e integración a la comunidad educativa con proyección a la sociedad.

4.- Participan, colaboran y se comprometen en el proceso educativo de sus hijos de acuerdo a los principios que propone el Ideario y Proyecto Educativo del colegio. Son miembros activos dentro de la comunidad educativa. Promueven conjuntamente con los demás estamentos diversas actividades de tipo espiritual, cultural y recreativo.

H.- EL PERSONAL NO DOCENTE

1.- Forma parte de la comunidad educativa y se siente identificado con el espíritu que anima al Proyecto Institucional.

2.- Es agente comprometido que muestra valores a través de sus actitudes.

3.- Es educador en toda ocasión

4.- Es persona de fe, da testimonio de vida cristiana.

5.- Es buen compañero de trabajo, responsable, alegre, abierto al diálogo, servicial, disponible, constructor de paz y concordia.

6.- Se interesa por los acontecimientos de la Institución y colabora siempre que su presencia sea requerida.


ABREVIATURAS

Const................ Constituciones
GE. ...................Gravissimun Educationis
Decl. Der. Hum.. .Declaración Universal de los Derechos Humanos
DP.....................Documento de Puebla
DC. ...................Derecho Canónico
MT. ...................Evangelio de San Mateo
DR. ...................Dimensión Religiosa de la Educación en la Escuela Católica
EC. ...................Escuela Católica
MF. ENS..............Madre Fundadora Enseñanzas
ReV. .................Regla y Vida de los Hermanos y de las Hermanas de la Tercera Orden Regular de San .........................Francisco, 1982
DM. ..................Dives in Misericordia - Carta Encíclica - Juan P. II - 1980
PEC. .................Proyecto Educativo Católico - VI Congreso Nacional de Educación Católica - Pcia. .........................de Buenos Aires - Agosto/89

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